La historia de las rosas.

Un ramo de rosas con su exquisita fragancia encarna toda la belleza y placer que se puede encontrar en el jardín.

Su origen como planta ornamental utilizada en jardinería se remonta al siglo XII a.c. en que los persas ya las cultivaban para después extenderse a Mesopotamia, Palestina, Asia Menor, Grecia y más tarde a Roma.

 

Las primeras referencias a las rosas, conocidas en la historia de la literatura, son en la Ilíada y la Odisea de Homero.

 

En Roma el jardín de rosas se llamaba “rosarium” y el vivero de dichas plantas “rosetum”. En esta cultura aparte de usarla en jardinería, se consumían grandes cantidades de pétalos, mayormente para confeccionar coronas y guirnaldas como decoración en las casas y también como adorno en las fiestas, donde la lluvia de pétalos era muy popular.

 

 

En 1187 cuando Saladino entró en Jerusalén ordenó que se limpiase la mezquita y se hicieron venir a la ciudad 500 camellos cargados de agua de rosas para este fin.

 

El culto a la rosa fue abolido por los cristianos primitivos por la asociación que esta flor tenía con el paganismo. Con el tiempo, esto cambió y llegó incluso a convertirse en el símbolo de la Virgen: la roja de su dolor y la blanca de su pureza.

 

La emperatriz Josefina fue bautizada con el nombre de Josefina Rosa. Cuando se casó con Napoleón dedicó los jardines de su palacio a su gran pasión, las rosas.

 

Varios estados de Norteamérica como Nueva York, Iowa o Georgia han adoptado como emblema la rosa.

 

¿Sabías todo esto? En el segundo post te contaremos mucho más de esta flor tan conocida y querida por todos
 

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